Buscar este blog

miércoles, 7 de agosto de 2013

La literatura y la salud mental

Hace aproximadamente tres años, un joven, que estaba hospitalizado por sentir intensos deseos de morir después de haber terminado su relación sentimental con su enamorada, me miró con asombro porque después de haber estado prácticamente durmiendo durante una semana, un compañero suyo le había prestado un libro de cuentos, y como al descuido empezó a leerlo y en uno de ellos encontró que tenía cierto parecido con lo que estaba viviendo. Para él fue como una revelación.
Y recordé muchos aspectos en que la palabra escrita había cambiado muchas vidas, recordé todas las lecturas que en su debido momento marcaron etapas en mi vida.
Los primeros tiempos de Las mil y una noches, las múltiples historias de la Mitología griega, los libros de nuestro gran Gabriel García Márquez y aquellos de aventuras de Julio Verne. Todos aquellos libros diferentes y parecidos, en cierta forma habían llegado, cada uno, a su debido tiempo. Vertí muchas lágrimas con Mi planta de naranja lima, reí de muy buena gana con La tía Julia y el escribidor, me volví detective meticuloso con Agata Cristhie, poeta con Vallejo, Neruda, César Calvo y con mi amigo Lucho García López, me volví un ser anodino y citadino con Julio Ramón Ribeyro. En suma, viví vidas diferentes a través de los personajes de cada libro. Y también con la vida de sus autores a través de sus obras. Así me enteré de los sufrimientos de Herman Hesse, de las dificultades para escribir de nuestra Clorinda Matos de Turner, de aquellos que elevaron al país como una bandera en el aire y que murieron jóvenes en la espesura de la selva o de aquellos eruditos como Jorge Luis Borges, quien decía que siempre imaginaba que el paraíso sería algún tipo de biblioteca.
Ahora, mirando en retrospectiva, estoy contento con haber conocido escritores de carne y hueso, en mi tierra, la Asociación de escritores José María Arguedas, en la patria grande como el poeta Marco Martos y más allá en el otro lado del mundo, en Sevilla, donde siempre de buen humor está mi amigo, el escritor José Quesada Moreno.
Y no solamente de literatura vive el hombre, también de las experiencias propias de cada escritor, como aquel título inmenso que daría origen a una de las más grandes escuelas de psicoterapia, como es la logoterapia, creada por Victor Frankl, aquel judío austriaco que escribió El hombre en busca de sentido, donde narra su experiencia atroz en varios campos de concentración nazis y en todos sus esfuerzos que hizo para sobrevivir ante tanta barbarie.
Hoy es 23 de abril y en esta fecha celebramos el Día del libro y además recordamos el fallecimiento de tres de los más grandes escritores: Miguel de Cervantes Saavedra por la lengua española, William Shakespeare, por la lengua inglesa y de nuestro mestizo biológico y espiritual de América, el peruano Inca Garcilaso de la Vega.
Y es que a través de los libros podemos beber el conocimiento acumulado de la raza humana y podemos conversar, si queremos, con lo más excelso del conocimiento humano, aún cuando los respectivos autores, ya hace tiempo han dejado de existir en este plano terrenal. Basta con abrir un libro y el autor empezará a hablar a través de las páginas y nosotros podemos empezar cada aventura, en el momento y en el tiempo que queramos.
Es por eso que no me sorprendiera mucho que, después de haber estado prácticamente durmiendo toda una semana, aquel adolescente se acercara con su rostro iluminado, con el libro en la mano, como si estuviera ante una revelación, diciéndome que con ese cuento había aprendido mucho más, que durante toda su vida vivida, que ese libro lo había reconfortado espectacularmente.
Sus padres, que estaban separados, se juntaron para pedirme que lo mantuviera hospitalizado durante un par de semanas más. Tenían miedo de que su hijo adolescente cometiera alguna locura. Tuvimos algunas sesiones más con el joven y con la familia antes de darle de alta.
Hoy, no me arrepiento de haber tomado la decisión de un alta pronta, y me alegro mucho cuando me entero de que está conquistando el mundo con sus logros. Poco a poco, pero con su propio esfuerzo.
Todo, gracias a los libros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario