Hace poco vi a un adolescente que padecía
Anorexia Nerviosa, y en menos de una semana, he visto a Estelita del Pilar, una
adolescente de 17 años. En el momento en que leí el tenor de la Interconsulta,
pensé que se habían equivocado de especialista. Nos llamaban del tópico de
cirugía y la adolescente en mención, tenía un cuerpo extraño en el estómago, y
además nos pedían la evaluación por sospecha de un trastorno de conducta
alimentaria.
Cuando llegamos a verla, ella estaba
acompañada de sus padres, abuelos, tíos y primas. Y cuando llegué pensaron que
era el cirujano que la iba a operar y me miraron angustiados, me preguntaron si
la operación iba a ser laparoscópica o si en este hospital de máxima
complejidad podría realizarse la extracción del cuerpo extraño mediante
endoscopía.
Al presentarme presenté ante la familia, como
psiquiatra, miré que todos retrocedían varios pasos, para volver a la carga,
“pero doctor, quién le ha dicho que mi hijita, decía el abuelo, se ha vuelto
loca”.
Les expliqué que el psiquiatra no
necesariamente atiende pacientes que ellos llaman locos, sino que todo tipo de
pacientes en algún momento de sus vidas requieren del conocimiento profesional de un médico psiquiatra.
Que nosotros como especialistas vemos muchos tipos de problemas que aquejan a
las personas.
Empecé a realizar la historia, Estelita del
Pilar, una chica de 17 años, contextura mediana, 1.70 de estatura, estaba
despierta, orientada en tiempo, espacio y persona y me narró con lujo de
detalles el incidente de cómo fue a parar el cepillo de dientes dentro de su
estómago.
“Hace mucho tiempo, desde que tenía trece
años, me dijeron que estaba gorda y decidí bajar de peso. En ese entonces leía
todos los artículos de las revistas de belleza, donde aparecen chicas muy
delgadas y bonitas viviendo una vida saludable, y yo quería ser como ellas. Y
me hice amiga de una chica que estaba estudiando como modelo y ella fue la
primera que me enseñó a contar las calorías. Y ella sí tenía un carácter de
fierro, si ella se decidía no comer, podía aguantar varios días sin comer,
solamente tomando pequeños sorbos de agua. Yo estaba muy ansiosa, yo quería
llegar a tener ese tipo de voluntad. Y deseaba tener un cuerpo como el de ella.
Pero lamentablemente no podía. Un día dejé de comer dos días seguidos,
solamente tomaba limonada sin azúcar y al tercer día recaí: en mi casa habían
preparado unos tallarines con salsa verde y mi mamá sabe que yo muero por ese
tipo de tallarines. Apenas mi madre terminó de preparar la comida, y solamente
con ganas de probar un poquito de esos tallarines, no sé cómo, sin querer,
terminé comiéndome toda la olla de tallarines, dejando a mis hermanos sin
comida. Menos mal que mi mamá no se molestó y mando a comprar pollo a la brasa.
Pero allí, apenas terminada la olla de los tallarines, empezó mi angustia. Me
parecía increíble que hubiera hecho eso. Rápidamente me fui al baño y vomité
todos los tallarines que había comido.”
“Y allí empezó mi calvario, después de varios
días de ayuno, recaía y me atragantaba con paquetes grandes enteros de galletas
y me las comía todas. Y todo lo que había bajado lo recuperaba en un instante.
El vestido que me quedaba el sábado pasado, ya no me quedaba en una semana.
Primero metía mi dedo hasta el fondo de la garganta, pero parecía insensible.
Hasta que esta mañana, después de haberme comido 18 panes, no resistí y fui al
baño a vomitar, no podía vomitar porque ya había pasado como una hora del
atracón, así que cogí el cepillo de dientes y me estimulé el vómito, y no sé cómo,
que pasó tan rápido, resultó que me tragué el cepillo de dientes, y por eso
estoy aquí.”
En realidad, Estelita del Pilar, tenía otras
alteraciones orgánicas propias de la bulimia: tenía los dientes desgastados,
casi sin esmalte, por el vómito frecuente, su regla era irregular, y el cabello
lo tenía quebradizo. Además había aprendido a usar diuréticos para orinar más y
medicamentos laxantes para realizar deposiciones diarreicas.
La familia al comienzo no aceptó el
diagnóstico, y apenas se le realizó la extracción del cuerpo extraño mediante endoscopia
por la boca, no aceptó la hospitalización en psiquiatría y dijeron que la
traerían por consulta externa.
Hasta ahora no la traen, esperemos que la
familia y la paciente tomen conciencia de enfermedad, por el bien de ella y de
todos.
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